Disquecia del lactante

La disquecia del lactante, también conocida como falso estreñimiento (veremos por qué en un momento), es un malestar muy frecuente en los bebés, que ocasiona bastante preocupación en los padres y muchas veces los lleva a acudir a consulta.

Muchas veces la disquecia del lactante se confunde con el estreñimiento, y es lógico. Cuando un adulto tiene estreñimiento, siente molestia, se queja, puja y no puede evacuar. Finalmente lo logra y siente alivio. En la disquecia del lactante vemos el mismo cuadro, por lo que es lógico pensar que el bebé está estreñido o constipado. Sin embargo, pronto veremos la diferencia y el porqué se le llama “falso estreñimiento”.

¿Que es la disquecia del lactante?

Se trata de un padecimiento benigno, causado por inmadurez del sistema excretor. Hay bebés en los que dura muy poco, unos días incluso, pero en varios dura unos cuantos meses y desaparece, una vez que el intestino del bebé ha alcanzado la maduración necesaria.

De hecho, la disquecia del lactante forma parte de los Criterios de Roma IV. Definidos por reuniones de médicos y científicos, incluyen varios malestares gastrointestinales que si bien ocasionan mucha preocupación a los padres y a veces a los médicos, afortunadamente no obedecen a ninguna alteración orgánica severa o permanente.

Es muy importante diferenciarla del estreñimiento. En la disquecia el bebé no puede evacuar aunque quiera hacerlo, pero al momento de lograrlo, las evacuaciones son blanditas y hasta líquidas. En cambio en el estreñimiento el bebé presenta evacuaciones duras, secas; y eso es lo que provoca que el bebé no pueda expulsarlas.

En la disquecia lo que ocurre es una incoordinación para la evacuación. Normalmente deben coordinarse los movimientos intestinales y el aumento de presión dentro del abdomen, con la relajación del esfínter anal (que se abra el anito). En los bebés con disquecia no existe esa coordinación.

Es decir, el bebé quiere evacuar y siente deseos de ello, pero en lugar de abrir el ano, lo cierra más, imposibilitando la evacuación.

Por ello la disquecia se caracteriza porque el bebé se coloca en posición de evacuar, pero después de un momento presenta llanto intenso, irritabilidad, coloración roja de la carita, manos empuñadas y dobla las piernas sobre el abdomen. En ese momento puede observarse como su ano está totalmente cerrado.

Antecedentes

Durante el primer mes de vida más o menos, los bebés evacuan frecuentemente, desde una vez al día hasta una evacuación por cada vez que comen. Esto es más notorio cuando toman leche materna, donde algunos bebés totalmente sanos pueden evacuar apenas dos veces a la semana.

Conforme los bebés crecen, es frecuente que entre las tres y cuatro semanas de vida empiecen a evacuar cada vez menos, e incluso pueden pasar días entre una evacuación y la siguiente.

El tiempo que tarda la comida en atravesar todo el intestino cambia con la edad, y va desde ocho horas en el recién nacido, 16 horas en el lactante, y hasta 24 horas a los 10 años.

Muchas veces los papás interpretan los múltiples ruidos y gestos que el bebé hace como un dolor o molestia para evacuar, cuando simplemente están ayudando a su intestino a mover todo el material fecal hacia abajo. Una vez que el final del intestino (recto) tenga una cantidad adecuada de “popó”, el bebé va a evacuar.

Debe evitarse estimular el ano con termómetros, supositorios u otros medios, así como el uso innecesario de fórmulas “antiestreñimiento” o laxantes. Debemos recordar que el intestino del bebé no está enfermo, sino simplemente en una molestia pasajera que mejorará conforme su aparato digestivo madure. Debemos evitar que el ano se acostumbre a necesitar un estímulo externo para poder evacuar.

También existe el riesgo de lastimar al bebé y que eso provoque mayor dificultad para evacuar.

Tratamiento de la disquecia

En realidad, la disquecia es un problema pasajero que suele desaparecer con el tiempo, una vez que el bebé y su aparato digestivo han madurado y ha aprendido a relajar su ano para permitir la salida de las evacuaciones.

Esto suele tomar algunas semanas, así que es importante la tranquilidad de los padres, para evitar estresar aun más al bebé. Es importante tranquilizar al bebé, pues el cariño y consuelo ayudarán a que pueda relajar su ano.

Otro remedio para la disquecia son los llamados “ejercicios”, que consisten en doblar sus piernitas sobre su abdomen, tipo “bicicletitas”, lo que le ayudará a estirar su ano y al mismo tiempo permitirá que las heces lo presionen desde adentro para ayudar a relajarlo.

Los masajes en el abdomen son también una opción, pero requieren un cierto conocimiento para no lastimarlo. Se realizan con movimientos circulares sobre todo el abdomen en sentido de las manecillas del reloj.

Debe acudirse a consulta con el pediatra, cuando se sospecha que pudiera haber algún otro problema. Por ejemplo si las evacuaciones son muy duras, se lastima el anito del bebé (por ejemplo si hay sangrado), o cuando existe algún antecedente de riesgo, como enfermedades neurológicas.

También debe acudirse a consulta con un pediatra certificado, si han pasado más de 24 horas desde que nació y no ha evacuado ni una sola vez.

En caso de cualquier duda ponemos a tu disposición el foro de preguntas, si es un asunto general, o nuestro consultorio, para una valoración más específica.

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