La plagiocefalia posicional, popularmente llamada “síndrome de la cabeza plana”, es una condición donde el bebé tiene un aplanamiento en alguna región de la cabeza, casi siempre hacia un lado, provocado por una posición persistente que comprime dicha región.

Esta condición se debe a que la cabeza del bebé, al momento del nacimiento, debe pasar a través de un canal de parto relativamente estrecho, para lo que está formada por varios huesos, más o menos móviles, que le permiten adaptarse a una forma que favorezca un nacimiento más sencillo.

Los huesos continúan siendo móviles durante varios meses, ya que las uniones entre ellos, o “suturas”, permanecen abiertas mucho tiempo, por lo que cualquier fuerza externa que los comprima puede deformarlos.

plagiocefalia
Síndrome de la cabeza plana

Muchas veces se trata de bebés que acostumbran dormir con la cabecita siempre hacia un sólo lado. En algunas ocasiones somos los padres quienes los acostamos de lado. Sólo raras ocasiones puede haber algún padecimiento involucrado, como una tortícolis, que obligue a la cabeza a girar de manera persistente.

La solución para la plagiocefalia posicional es acostumbrar al bebé a cambiar la posición de su cabeza al dormir. La mayoría de los bebés con este problema se van a curar sólos, conforme van creciendo, pues después de los cuatro meses el bebé se mueve mucho más y por sí mismo gira su cabecita en diferentes posiciones.

También puede pasar que, al dormir el bebé siempre boca arriba, la compresión sea en la parte posterior de la cabeza (“occipital”). Esto ha sido más frecuente a partir del descubrimiento de que la muerte súbita del lactante disminuye muchísimo al acostarlos en esa posición.

Cuando existe mucha preocupación, se han propuesto algunos remedios comerciales (osteopatía), incluyendo cojines, bandas o incluso cascos, más populares en otros países, y cuyo uso y verdadera utilidad para la plagiocefalia es controversial.

 

Terapia de Reposicionamiento

Para acostumbrar a nuestro bebé a cambiar la posición de su cabecita utilizamos la terapia de reposicionamiento:

  1. Acostándolo boca arriba, con su espalda apoyada, giramos con suavidad su cabecita hacia uno y otro lado, varias ocasiones
  2. Al darle de comer alternamos el pecho (o la mano con el biberón) entre ambos lados
  3. Al poco de dormir giramos su cabecita hacia el otro lado
  4. Mientras esté despierto colocarlo boca abajo para que fortalezca los músculos de su cuello y pueda girar hacia ambos lados. También contribuye a su desarrollo cerebral
  5. Acomodar su cuna de manera que la pared quede en la dirección que acostumbra voltear. Con ello lograremos que, atraído por los sonidos y estímulos, el bebé prefiera girar su cabecita hacia el otro lado.

En un caso extremo, podemos incluso colocar algún objeto en los pies de la cuna, que eleve discretamente el lado hacia el que el bebé voltea, por lo que la gravedad nos ayudará a que gire hacia el otro lado.

Es importante considerar que no siempre se trata de esta condición benigna, y que en caso de duda es mejor acudir a consulta pediátrica para descartar otras enfermedades que también pueden ocasionar aplanamientos o deformidades, como la craneosinostosis. Aquí se trata de un cierre adelantado de las suturas que mencionábamos anteriormente, lo que puede provocar problemas para el crecimiento y desarrollo del cerebro.

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