Telarca – Crecimiento de los pechos

Telarca – Crecimiento de los pechos

Una de las preocupaciones o dudas de los padres de niñas  entre 8 y 13 años de edad, es la telarca. Manifestándose como el crecimiento de los pechos, suele generar dudas sobre si es normal, si es el momento indicado, y si va desarrollándose de manera sana.

La pubertad es una de las más importantes etapas de la vida de las niñas, y generalmente se presenta Continue reading “Telarca – Crecimiento de los pechos”

Síndrome de la cabeza plana (plagiocefalia)

Síndrome de la cabeza plana (plagiocefalia)

La plagiocefalia posicional, popularmente llamada “síndrome de la cabeza plana”, es una condición donde el bebé tiene un aplanamiento en alguna región de la cabeza, casi siempre hacia un lado, provocado por una posición persistente que comprime dicha región.

Esta condición se debe a que la cabeza del bebé, al momento del nacimiento, debe pasar a través de un canal de parto relativamente estrecho, para lo que está formada por varios huesos, más o menos móviles, que le permiten adaptarse a una forma que favorezca un nacimiento más sencillo.

Los huesos continúan siendo móviles durante varios meses, ya que las uniones entre ellos, o “suturas”, permanecen abiertas mucho tiempo, por lo que cualquier fuerza externa que los comprima puede deformarlos.

plagiocefalia
Síndrome de la cabeza plana

Muchas veces se trata de bebés que acostumbran dormir con la cabecita siempre hacia un sólo lado. En algunas ocasiones somos los padres quienes los acostamos de lado. Sólo raras ocasiones puede haber algún padecimiento involucrado, como una tortícolis, que obligue a la cabeza a girar de manera persistente.

La solución para la plagiocefalia posicional es acostumbrar al bebé a cambiar la posición de su cabeza al dormir. La mayoría de los bebés con este problema se van a curar sólos, conforme van creciendo, pues después de los cuatro meses el bebé se mueve mucho más y por sí mismo gira su cabecita en diferentes posiciones.

También puede pasar que, al dormir el bebé siempre boca arriba, la compresión sea en la parte posterior de la cabeza (“occipital”). Esto ha sido más frecuente a partir del descubrimiento de que la muerte súbita del lactante disminuye muchísimo al acostarlos en esa posición.

Cuando existe mucha preocupación, se han propuesto algunos remedios comerciales (osteopatía), incluyendo cojines, bandas o incluso cascos, más populares en otros países, y cuyo uso y verdadera utilidad para la plagiocefalia es controversial.

 

Terapia de Reposicionamiento

Para acostumbrar a nuestro bebé a cambiar la posición de su cabecita utilizamos la terapia de reposicionamiento:

  1. Acostándolo boca arriba, con su espalda apoyada, giramos con suavidad su cabecita hacia uno y otro lado, varias ocasiones
  2. Al darle de comer alternamos el pecho (o la mano con el biberón) entre ambos lados
  3. Al poco de dormir giramos su cabecita hacia el otro lado
  4. Mientras esté despierto colocarlo boca abajo para que fortalezca los músculos de su cuello y pueda girar hacia ambos lados. También contribuye a su desarrollo cerebral
  5. Acomodar su cuna de manera que la pared quede en la dirección que acostumbra voltear. Con ello lograremos que, atraído por los sonidos y estímulos, el bebé prefiera girar su cabecita hacia el otro lado.

En un caso extremo, podemos incluso colocar algún objeto en los pies de la cuna, que eleve discretamente el lado hacia el que el bebé voltea, por lo que la gravedad nos ayudará a que gire hacia el otro lado.

Es importante considerar que no siempre se trata de esta condición benigna, y que en caso de duda es mejor acudir a consulta pediátrica para descartar otras enfermedades que también pueden ocasionar aplanamientos o deformidades, como la craneosinostosis. Aquí se trata de un cierre adelantado de las suturas que mencionábamos anteriormente, lo que puede provocar problemas para el crecimiento y desarrollo del cerebro.

¿Es bueno que los bebés jueguen con celulares?

¿Es bueno que los bebés jueguen con celulares?

Es frecuente ver en muchos lugares, en la casa, el parque, e incluso en salas de espera de consultorios, bebés jugando con celulares, que sus padres les han prestado, en un intento de tranquilizarlos o aliviar el aburrimiento.

Las recientes investigaciones científicas sobre el daño que el excesivo uso de las televisiones y videojuegos ocasionan en niños mayores y adultos, nos hacen preguntarnos si es bueno que los bebés jueguen con celulares.

Desafortunadamente, existen cada vez más razones para pensar que el uso de los celulares por los bebés no sólo no es benéfico, sino que puede llegar a ser perjudicial a su salud y desarrollo.

Uno puede cuestionarse como puede ser perjudicial usar un celular, cuando el bebé se ve muy alegre y entretenido, y especialmente que notamos como se le facilita el usar algún juego o aplicación que se nos ha ofrecido como educativo.

Los niños pequeños se ven fuertemente atraídos por los celulares: les muestran imágenes coloridas, que se mueven y hacen sonidos divertidos. Son una fuente de gratificación inmediata.

Sin embargo, los estudios científicos no han mostrado que ninguna aplicación, aunque se anuncie como educativa, sea útil para el aprendizaje de los bebés menores de dos años. Un niño mayor puede comprender las relaciones entre objetos, causa-efecto, etc. Pero un bebé no tiene aun la capacidad de convertir las experiencias bidimensionales de una pantalla al aprendizaje en el mundo real.

Bueno, si no se ha demostrado que ayuden en algo, al menos no perjudicarán, se preguntaría uno. Desafortunadamente, existen estudios científicos que asocian el uso de pantallas, sean televisiones, celulares o laptops, con problemas de lenguaje, lectura, de sueño y hasta de memoria a corto plazo.

Un niño que está interactuando con un celular es un niño que no está interactuando con un ser humano, su principal fuente de aprendizaje.

Incluso el sólo ver videos en el celular (sustituto moderno de prenderles la televisión) se asocia con retraso en la adquisión de vocabulario. Los videos muestran imágenes rápidamente cambiantes que no obligan al bebé a poner atención por períodos prolongados, por lo que no los estimulan a la atención prolongada.

Cada vez más, junto con las infecciones o alergias, la exposición temprana a la tecnología se está volviendo una preocupación en la protección de la salud infantil. La recomendación de la Academia Americana de Pediatría es evitar el uso de celulares, tabletas y televisión por niños menores de dos años, y restringirlo en niños mayores.

Por tanto, debemos buscar otras fuentes de entretenimiento para los bebés: jugar con ellos, platicarles, un juguete o un libro que puedan tocar, aventar o morder, de manera segura, los mantendrán felices y aprendiendo, que es lo que todos buscamos.

Bebé con celular

Los primeros dientes en los bebés

Los primeros dientes en los bebés

La aparición de los primeros dientes de los bebés es una experiencia maravillosa, y una de las señales esperadas por los padres para ver como su bebé va creciendo.

No todos los bebés tienen los primeros dientes a la misma edad, pero en general empiezan a brotar entre los cuatro y siete meses. Algunos bebés pueden tardar un poco más o incluso nacer con algún diente (diente congénito). Estos dientes requieren atención médica cuando causan problemas para comer, o si están muy flojos y pueden caerse y provocar ahogamiento.

Cuando no han aparecido los dientes en el momento esperado, especialmente si ya ha cumplido los 12-14 meses, el pediatra puede valorar si existe algún problema o si se trata de algo normal.

Aunque puede haber excepciones, en general los dientes siguen un orden característico. Aparecen primero los incisivos, propios para comer verduras y frutas; y posteriormente los caninos y los molares, útiles para cortar y masticar la carne.

 

primeros dientes

 

Habitualmente, para los tres años, la mayoría de los bebés ya tienen sus veinte dientes de “leche”.

Muchos bebés tienen algunas molestias con la aparición de los dientes. Son frecuentes hinchazón de las encías, irritabilidad, fiebre leve. Algunos bebés tienen problemas para comer o para dormir.

Podemos ayudarles con un poco de masaje, utilizando un dedo limpio o cubierto por una gasa, o un cubito de hielo también cubierto en gasa. Otra manera es con el uso de la mordedera o algún juguete que puedan morder con seguridad (lo suficientemente grande y resistente para evitar riesgos de asfixia). En general hay que evitar las mordederas congeladas, pues pueden estar demasiado duras para el bebé.

El tomar alimentos fríos, como puré de manzana, o yogurt, o algunos alimentos como galletas cuando ya toman sólidos, pueden contribuir a aliviar sus molestias.

También existen algunos medicamentos untados o tomados que pueden ayudarles, pero se sugiere pedir el consejo médico, pues se han dado casos de intoxicaciones, o metahemoglobinemia.

Igualmente debe acudirse a consulta si se presenta hinchazón exagerada de las encías, sangrado, o fiebre persistente. Es también posible que los niños, en su afán de llevarse objetos a la boca, puedan adquirir alguna infección y empezar con diarrea.

No debemos olvidar que los dientes de los bebés, incluyendo los primeros dientes, deben mantenerse limpios para evitar la aparición de caries. Para ello podemos usar un cepillo de cerdas suaves, con agua, y sin necesidad de pasta de dientes.

También podemos ayudar a nuestro bebé manteniendo su carita limpia de saliva, para evitar irritación y dermatitis.

Uso de la Andadera en la Infancia

Uso de la Andadera en la Infancia

La andadera es una de las dispositivos tradicionalmente recomendado por amigas y vecinas. Es muy común que se sugiera para que nuestro bebé “camine más rápido”.

La andadera es un dispositivo que se creó con la idea de ayudar a aquellos que no podían caminar por algún problema físico o psicomotriz. Posteriormente se empezó a utilizar para colocar al bebé mientras el cuidador realizaba otras actividades, como cocinar, limpiar la casa, etc.

Actualmente se promocionan, incluso comercialmente, las andaderas como una herramienta que nos ayudará a que nuestro bebé camine más rápido. Consta de un asiento, generalmente acolchado, que descansa en un soporte con ruedas. Muchas tienen accesorios como juguetes, música, frenos, etc.

 

DESVENTAJAS

A pesar de su popularidad, en realidad la andadera no es útil para el bebé sano, e inclusive puede ser perjudicial. El bebé normal no requiere de ningún dispositivo para aprender a caminar. Sin la andadera puede desarrollar la fuerza de sus extremidades, reconocer su cuerpo, dimensiones y la relación con los objetos que lo rodean, y adquirir seguridad y confianza al valerse por sí mismo para moverse.

Desafortunadamente la andadera además de impedir estos beneficios, puede además ser perjudicial. Incrementa el riesgo de accidentes, pues da una movilidad al niño mayor a la que puede controlar.

Favorecen caídas de escaleras, en albercas o escalones, golpes, contacto con objetos que le pueden caer al niño o son peligrosos o venenosos. Desafortunadamente los padres no pueden evitar estos accidentes, pues el bebé puede moverse hasta un metro por segundo, impidiendo acudir en su ayuda a tiempo.

Algunos países han optado por recomendar no utilizar las andaderas, como los Estados Unidos, o inclusive prohibirlas, como Canadá.

El punto clave es recordar que la andadera no ayuda a caminar más rápido, y antes al contrario, puede retrasar el equilibrio y la coordinación. Impone una postura que no es eficaz al pararse, y el niño aprende a “patinar” con los pies en lugar de moverlos como sería si caminara.

Recordemos entonces que la mejor manera de ayudar a nuestros niños a caminar es asegurarnos que lleven un desarrollo correcto, que primeramente se sienten bien y empiecen a pararse, y una vez logrado esto, estimularlos con cariños, piropos, felicitaciones, u ofreciéndole alguno de sus juguetes favoritos.

De esta manera inclusive podremos convivir e involucrarnos más con el desarrollo de nuestro niño, asegurándonos de primera mano que aprende lo necesario para su vida futura.

 

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