Telarca – Crecimiento de los pechos

Telarca – Crecimiento de los pechos

Una de las preocupaciones o dudas de los padres de niñas  entre 8 y 13 años de edad, es la telarca. Manifestándose como el crecimiento de los pechos, suele generar dudas sobre si es normal, si es el momento indicado, y si va desarrollándose de manera sana.

La pubertad es una de las más importantes etapas de la vida de las niñas, y generalmente se presenta Continue reading “Telarca – Crecimiento de los pechos”

¿Que hacer con la tos en los niños?

¿Que hacer con la tos en los niños?

Una pregunta que frecuentemente se presenta en la consulta pediátrica es que hacer con la tos en los niños. La tos representa uno de los síntomas más frecuentes.

Estudios científicos recientes muestran que la tos se presenta en algún momento del año en prácticamente la totalidad de los niños. Uno de cada diez padres consideraba que su hijo tosía más que los demás niños, 69% que tosía con los resfriados/catarros y hasta 55% sin dicha enfermedad. La cuarta parte de los niños tose de manera habitual en las noches.

Debemos recordar que la tos es un mecanismo de defensa de nuestro organismo. Ante la posible agresión por algún cuerpo extraño, microorganismo o contaminante, nuestro aparato respiratorio intenta su expulsión a  través del reflejo de la tos, muchas veces acompañado por la producción incrementada de expectoración o “flema”. Es, finalmente, una reacción del organismo a algo, por lo que su comprensión debe encaminarse a diferenciar que es lo que está ocasionando la tos.

Es importante considerar que las vías respiratorias de los niños se encuentran en desarrollo y maduración, al mismo tiempo que el sistema inmunológico (nuestras defensas) también atraviesa un proceso de desarrollo y memoria, por lo que pueden reaccionar de manera diferente a los adultos. Esto es especialmente importante si recordamos que un niño completamente normal puede enfermarse entre 5 y 8 veces al año de las vías respiratorias.

Para fines prácticos, los médicos dividimos la tos en tos aguda y tos crónica, tomándose una duración mayor de 4 semanas como punto de división. La tos crónica representa un proceso totalmente diferente, y siempre debe acudirse al médico para diagnosticar sus diferentes causas, que van desde asma o tuberculosis hasta malformaciones congénitas o cuerpos extraños en los bronquios.

En el caso más frecuente, la tos que dura menos de cuatro semanas, la situación es más tranquila. Generalmente las causas son infecciones virales, autolimitadas, y que no requieren antibiótico.

Siempre deben vigilarse los signos de alarma, que puedan señalar un problema más complicado o que requiera algún estudio o tratamiento distinto. Entre ellos tenemos:

Dificultad para  respirar
Respiración rápida o agitada
Incapacidad para beber líquidos
Fiebre persistente

Tratamiento

En la gran mayoría de los casos, la tos se retirará por sí misma, una vez resuelto el problema causal. Diversos estudios han mostrado que no hay un beneficio real en el uso de medicamentos para la tos menor de cuatro semanas. La FDA (quien regula los medicamentos en Estados Unidos) incluso ha recomendado no utilizarlos en menores de dos años, pues tienen poco beneficio y se asocian a otras complicaciones. Sólo el médico puede decidir en cada caso en particular el beneficio de dar un medicamento recetado para la tos.

En cuanto a otros remedios, existen muchos de ellos. Está generalmente aceptado que los medios ambientales: calor local, cuidado de ambientes fríos, corrientes de aire o cambios de temperatura, beber líquidos abundantes y calientes, son benéficos para controlar la molestia de la tos.

La miel ha sido un remedio estudiado, y si bien faltan estudios, puede ser usada en muchas ocasiones, especialmente en los mayores de un año. Otros remedios como jarabe de agave y extracto de hidra también están en estudios.

En resumen, lo mejor es proteger al niño del frío, tomar muchos líquidos calientes, y vigilar la presencia de signos de alarma, que pudieran indicar la necesidad de acudir al consulta. El uso de otros medicamentos estaría sujeto a cada caso en particular, con apoyo médico si es necesario.

Para preguntas generales sobre el tema, puede utilizar nuestro foro de preguntas, o puede contactarnos para situaciones más específicas.

Referencias

Jurca M, Ramette A, Kuehni C, et al. Plos One [serial online]. May 24, 2017;12(5):e0177485
Kanthar A. Lung (2016) 194:9–14
Oren E, et al. Clinical & Experimental Allergy (2015), 45, 1439–1446
Ian M, et al. JAMA Pediatr. 2014;168(12):1107-1113
Rani K. Indian J Pediatr (October 2014) 81(10):1027–1032
Goldman R. Canadian Fam Ph Med. Dec 2014; 60:1107-1110
Schmidt M. et at. Phytother. Res. (2012):26,1942–1947
DeAlleaume L. J Family Practice. (2009):58(10):559a-559c

Síndrome de la cabeza plana (plagiocefalia)

Síndrome de la cabeza plana (plagiocefalia)

La plagiocefalia posicional, popularmente llamada “síndrome de la cabeza plana”, es una condición donde el bebé tiene un aplanamiento en alguna región de la cabeza, casi siempre hacia un lado, provocado por una posición persistente que comprime dicha región.

Esta condición se debe a que la cabeza del bebé, al momento del nacimiento, debe pasar a través de un canal de parto relativamente estrecho, para lo que está formada por varios huesos, más o menos móviles, que le permiten adaptarse a una forma que favorezca un nacimiento más sencillo.

Los huesos continúan siendo móviles durante varios meses, ya que las uniones entre ellos, o “suturas”, permanecen abiertas mucho tiempo, por lo que cualquier fuerza externa que los comprima puede deformarlos.

plagiocefalia
Síndrome de la cabeza plana

Muchas veces se trata de bebés que acostumbran dormir con la cabecita siempre hacia un sólo lado. En algunas ocasiones somos los padres quienes los acostamos de lado. Sólo raras ocasiones puede haber algún padecimiento involucrado, como una tortícolis, que obligue a la cabeza a girar de manera persistente.

La solución para la plagiocefalia posicional es acostumbrar al bebé a cambiar la posición de su cabeza al dormir. La mayoría de los bebés con este problema se van a curar sólos, conforme van creciendo, pues después de los cuatro meses el bebé se mueve mucho más y por sí mismo gira su cabecita en diferentes posiciones.

También puede pasar que, al dormir el bebé siempre boca arriba, la compresión sea en la parte posterior de la cabeza (“occipital”). Esto ha sido más frecuente a partir del descubrimiento de que la muerte súbita del lactante disminuye muchísimo al acostarlos en esa posición.

Cuando existe mucha preocupación, se han propuesto algunos remedios comerciales (osteopatía), incluyendo cojines, bandas o incluso cascos, más populares en otros países, y cuyo uso y verdadera utilidad para la plagiocefalia es controversial.

 

Terapia de Reposicionamiento

Para acostumbrar a nuestro bebé a cambiar la posición de su cabecita utilizamos la terapia de reposicionamiento:

  1. Acostándolo boca arriba, con su espalda apoyada, giramos con suavidad su cabecita hacia uno y otro lado, varias ocasiones
  2. Al darle de comer alternamos el pecho (o la mano con el biberón) entre ambos lados
  3. Al poco de dormir giramos su cabecita hacia el otro lado
  4. Mientras esté despierto colocarlo boca abajo para que fortalezca los músculos de su cuello y pueda girar hacia ambos lados. También contribuye a su desarrollo cerebral
  5. Acomodar su cuna de manera que la pared quede en la dirección que acostumbra voltear. Con ello lograremos que, atraído por los sonidos y estímulos, el bebé prefiera girar su cabecita hacia el otro lado.

En un caso extremo, podemos incluso colocar algún objeto en los pies de la cuna, que eleve discretamente el lado hacia el que el bebé voltea, por lo que la gravedad nos ayudará a que gire hacia el otro lado.

Es importante considerar que no siempre se trata de esta condición benigna, y que en caso de duda es mejor acudir a consulta pediátrica para descartar otras enfermedades que también pueden ocasionar aplanamientos o deformidades, como la craneosinostosis. Aquí se trata de un cierre adelantado de las suturas que mencionábamos anteriormente, lo que puede provocar problemas para el crecimiento y desarrollo del cerebro.

Acné: ¿Cuáles son sus causas y tratamiento?

Acné: ¿Cuáles son sus causas y tratamiento?

El acné es una enfermedad que puede ocurrir a cualquier edad, pero es más común en la adolescencia. Se caracteriza por la aparición de lesiones en la piel, que pueden incluir espinillas, comedones (barros) y quistes o pústulas.

 

CAUSA

En realidad no se conoce exactamente la causa del acné. Se sabe que los cambios hormonales (incluyendo el período menstrual), el estrés, exceso de sudoración, la oclusión de la piel con productos grasosos y algunos medicamentos pueden contribuir. También puede influir la herencia. No se ha demostrado que la dieta, la leche, los chocolates, la luz solar o la suciedad de la piel influyan.

 

FORMACIÓN

Nuestra piel contiene múltiples orificios llamados poros, que son la puerta de salida de las unidades pilosebaseas, es decir, las pequeñas estructuras compuestas de un cabello y una bolsita productora de grasa.

Normalmente esta grasa sale lentamente por el poro y lubrica nuestra piel, pero cuando el poro se tapa, no puede salir y se produce un comedón o “barro”. En ocasiones las bacterias, como el Propionibacterium acnes, pueden infectar estos comedones. Dependiendo del tapón y de la acumulación de grasa o pus, hay algunas complicaciones posibles:

Lesiones del Acné

MANEJO

  1. Lavar la piel con suavidad dos veces al día, utilizando dermolimpiadores sin jabón
  2. Solo usar en la cara cremas y cosméticos “no comedogénicos”
  3. Evitar el contacto de las manos con la piel de la cara
  4. Limpiar el cabello utilizando champú
  5. Evitar el exceso de maquillaje, y limpiarlo en las noches
  6. Mantener el cabello fuera del contacto de la cara, especialmente si es grasoso

Algunas medidas propuestas, pero con resultados no concluyentes:

  1. Dieta de baja carga glicémica
  2. Dieta con suplementos de omega-3
  3. Evitar la exposición solar prolongada

 

La gran mayoría de las veces el acné ocasionará molestias por un mes o mes y medio y después desaparecerá, con algunas recaídas cada cierto tiempo. En general es un padecimiento más bien molesto, pero con pocas complicaciones.

Es importante recordar que la mejoría con el tratamiento médico puede tardar 4-8 semanas, e incluso puede haber un empeoramiento aparente al principio.

Cuando el acné es excesivo, o si las medidas propuestas y los medicamentos de venta libre no funcionan, debe acudirse al médico. También se requiere valoración médica en bebés, acné que deja cicatrices o cuando hay acné con pústulas.

¿Es bueno que los bebés jueguen con celulares?

¿Es bueno que los bebés jueguen con celulares?

Es frecuente ver en muchos lugares, en la casa, el parque, e incluso en salas de espera de consultorios, bebés jugando con celulares, que sus padres les han prestado, en un intento de tranquilizarlos o aliviar el aburrimiento.

Las recientes investigaciones científicas sobre el daño que el excesivo uso de las televisiones y videojuegos ocasionan en niños mayores y adultos, nos hacen preguntarnos si es bueno que los bebés jueguen con celulares.

Desafortunadamente, existen cada vez más razones para pensar que el uso de los celulares por los bebés no sólo no es benéfico, sino que puede llegar a ser perjudicial a su salud y desarrollo.

Uno puede cuestionarse como puede ser perjudicial usar un celular, cuando el bebé se ve muy alegre y entretenido, y especialmente que notamos como se le facilita el usar algún juego o aplicación que se nos ha ofrecido como educativo.

Los niños pequeños se ven fuertemente atraídos por los celulares: les muestran imágenes coloridas, que se mueven y hacen sonidos divertidos. Son una fuente de gratificación inmediata.

Sin embargo, los estudios científicos no han mostrado que ninguna aplicación, aunque se anuncie como educativa, sea útil para el aprendizaje de los bebés menores de dos años. Un niño mayor puede comprender las relaciones entre objetos, causa-efecto, etc. Pero un bebé no tiene aun la capacidad de convertir las experiencias bidimensionales de una pantalla al aprendizaje en el mundo real.

Bueno, si no se ha demostrado que ayuden en algo, al menos no perjudicarán, se preguntaría uno. Desafortunadamente, existen estudios científicos que asocian el uso de pantallas, sean televisiones, celulares o laptops, con problemas de lenguaje, lectura, de sueño y hasta de memoria a corto plazo.

Un niño que está interactuando con un celular es un niño que no está interactuando con un ser humano, su principal fuente de aprendizaje.

Incluso el sólo ver videos en el celular (sustituto moderno de prenderles la televisión) se asocia con retraso en la adquisión de vocabulario. Los videos muestran imágenes rápidamente cambiantes que no obligan al bebé a poner atención por períodos prolongados, por lo que no los estimulan a la atención prolongada.

Cada vez más, junto con las infecciones o alergias, la exposición temprana a la tecnología se está volviendo una preocupación en la protección de la salud infantil. La recomendación de la Academia Americana de Pediatría es evitar el uso de celulares, tabletas y televisión por niños menores de dos años, y restringirlo en niños mayores.

Por tanto, debemos buscar otras fuentes de entretenimiento para los bebés: jugar con ellos, platicarles, un juguete o un libro que puedan tocar, aventar o morder, de manera segura, los mantendrán felices y aprendiendo, que es lo que todos buscamos.

Bebé con celular

¿Que hacer si mi niño convulsiona?

¿Que hacer si mi niño convulsiona?

Desafortunadamente, algunos tipos de convulsiones pueden empezar desde la infancia o incluso desde bebés. Es importante saber que hacer si hay una convulsión para estar preparados para este preocupante problema.

PREVENCIÓN

Lo primero y más importante, es que si nuestro bebé presenta una crisis convulsiva por primera vez, debe ser atendido por un médico. Si bien algunas convulsiones son únicas, muchas veces existen muchas recaídas, por lo que el tratamiento es muy importante.

Es importante que las personas que pueden llegar a cuidar al bebé conozcan de su enfermedad, para que en caso de urgencia sepan lo que deben hacer.

En el caso de niños grandes o adolescentes, si las convulsiones se encuentran controladas médicamente, muchas veces puede llevarse una vida normal, pero es conveniente que estén acompañados por algún amigo o maestro que sepa que hacer si ocurre algo.

Niños y jóvenes también deben tener precaución cuando realicen actividades de riesgo, como manejar, nadar o utilizar herramientas potencialmente peligrosas.

Nunca debe suspenderse la toma del medicamento anticonvulsivante, ni cambiar la dosis sin indicación médica. Las dosis son individualizadas para cada niño. Debemos solicitar consulta cuando se presentan enfermedades que puedan afectar la toma del medicamento, como vómito o diarrea.

Igualmente, no hay que olvidar que algunos medicamentos, incluso los que se venden sin receta, pueden afectar la absorción o funcionamiento de los anticonvulsivantes. Es mejor preguntar al médico si no hay alguna contraindicación.

Otra medida preventiva es evitar factores predisponentes, como estrés excesivo, desvelos o el tomar alcohol.

PRIMEROS AUXILIOS

Si nuestro niño está teniendo una convulsión, lo primero es no entrar en pánico: podremos ayudarlo mejor si sabemos lo que tenemos que hacer y lo hacemos de una manera pensada y directa.

Nunca debemos tratar de sostenerlo o evitar que convulsione. Ha habido casos de bebés fracturados por la fuerza de los movimientos convulsivos. Tampoco debemos introducir objetos o mucho menos los dedos en la boquita, pues podemos lastimarlo o lastimarnos.

Si es posible, hay que tratar de aflojar la ropa alrededor del cuello, quitar baberos o cadenas, y alejar objetos peligrosos como juguetes afilados u objetos muy calientes

Nunca debemos tratar de dar líquidos o medicamentos al niño mientras convulsiona.

Si es posible, podemos colocar al bebé de lado para que respire mejor y prevenir un posible vómito.

Una vez que la convulsión terminó, es importante tranquilizar al bebé y revisar si tiene lesiones y está consciente y respirando normalmente.

Nuestro médico podrá decirnos si es necesario revisarlo después de cada convulsión, pero siempre será necesaria la atención médica cuando sea el primer evento, si la convulsión duró más de cinco minutos o fueron varias convulsiones, o si el niño no reacciona o se lastimó.

Las convulsiones son trastornos que pueden asustarnos mucho como padres, pero el saber que hacer nos permitirá ayudar lo mejor posible a nuestros hijos.

Enfermedades transmitidas por Mascotas

Enfermedades transmitidas por Mascotas

El tener una mascota en casa tiene varias ventajas para los niños, especialmente cuando ya son un poco mayores. Las mascotas proveen compañía, cariño y pueden ser una primera experiencia para adquirir la responsabilidad y el respeto hacia los seres vivos.

Sin embargo, las mascotas sufren también de diversas enfermedades, entre las cuales más de cien, ocasionadas por diversos virus, bacterias, hongos y parásitos, pueden ser trasmitidos al ser humano, especialmente los niños, o a aquellos con defensas inmunes debilitadas.

La transmisión puede ser por diversas vías, que van desde el simple contacto con la caspa del animal, hasta el contacto con saliva, orina o excrementos, o a través de mordeduras o arañazos.

Algunas infecciones incluyen:

– Campilobacteriosis. Perros, gatos, hámsters y aves. Por contacto con agua contaminada o heces. Ocasiona diarrea
– Coriomeningitis linfocítica. Ratones y hámsters. Cuadro gripal que puede complicarse con meningitis o encefalitis. Daños a bebés in útero
– Criptococosis. Hongos en excrementos de aves. Provoca neumonía y a veces meningitis.
– Enfermedad por arañazo de gato. Por mordeduras o arañazos. Ocasiona cuadro febril con crecimiento de ganglios y a veces otras complicaciones
– Fiebre maculosa de las montañas rocosas. Por garrapatas en perros o gatos. Causa cuadro febril con erupción
– Infecciones bacterianas por mordedura. Perros y gatos. Infección local
– Mycobacterium marinum. Acuarios. Infección de la piel
– Psitacosis. Heces de aves. Fiebre y tos
– Pulgas y garrapatas. Perros y gatos preferentemente. Al tratarse, también deben desinfectarse las superficies en contacto con el animalito
– Rabia. Perros, gatos, mapaches, entre otros. Causa encefalitis mortal
– Salmonelosis. Heces de reptiles y anfibios. Diarrea y vómito, a veces meningitis y sepsis
– Tiña. Hongos en perros y gatos. Causa zonas rojas, escamosas y con pérdida de cabello
– Toxocariasis. Por lombrices intestinales en perros y gatos. Produce tos, daño al hígado, ojos, ganglios y otros órganos
– Toxoplasmosis. Parásitos intestinales de los gatos. Causa cuadro febril con erupción y crecimiento ganglionar. También puede dañar al bebé cuando la madre embarazada enferma

También existe la posibilidad de adquirir enfermedades no necesariamente infecciosas, como las alergias. Algunos niños pueden desarrollar alergias al pelo y saliva de gatos o perros, lo que obliga a disminuir el contacto con animal o en casos extremos renunciar al mismo.

La prevención empieza desde antes que llegue la mascota. No se recomienda tener reptiles o anfibios en hogares con lactantes o niños pequeños. Igualmente se debe considerar el estado de salud del niño, si está inmunodeprimido, tiene cáncer, VIH o algún problema inmune o alérgico. Debe revisarse que el criador o la tienda sean de prestigio y cuiden y vacunen a sus animales. En el caso de los criadores, además debe revisarse que estén, preferentemente, afiliados a asociadores de criadores.

También se pueden pedir recomendaciones al próximo veterinario de la mascota. Al elegir la mascota, deberá ser revisada y vacunada por el veterinario lo antes posible, y seguirse el calendario que este recomiende. Debe evitarse alimentarlo con carne cruda o que beba agua del baño.

Algunas medidas preventivas que pueden emplearse incluyen el lavado de manos y de cualquier área lamida por una mascota, no besar al animal ni compartir la cama, y siempre vigilar a los niños pequeños cuando se relacionen con la mascota.

Las mascotas ofrecen amistad, apoyo, y pueden ayudar para controlar la hipertensión, manejar el estrés, estimular la actividad física, mejorar el estado de ánimo y más. Por eso es importante cuidarlas y cuidar a nuestros hijos, a fin que puedan disfrutar a quienes pueden contarse entre nuestros mejores amigos.

 

10154251_1436988229879130_353152427_n

Varicela

Varicela

La varicela es una enfermedad ocasionada por el virus Varicela-Zoster. Se caracteriza por ocasionar la aparición de lesiones en la piel que ocasionan mucha comezón, fiebre y decaimiento.

Es una enfermedad muy contagiosa en todas las personas que no han sido vacunadas; que afecta principalmente a los niños, y en ocasiones puede ser grave, ocasionando diversas complicaciones principalmente en ancianos, bebés o personas con problemas inmunes.

A modo de ejemplo, cada año se enferman en los Estados Unidos unos 4,000,000 de personas, de ellas más de 10,000 se hospitalizarán, y unas 100-150 morirán.

La duración es variable, pero en general dura entre cinco y diez días. La varicela se transmite cuando el enfermo estornuda o tose, o tocando las erupciones.

Los síntomas incluyen erupciones en la piel, que empiezan como pequeñas manchitas rojas que se levantan hasta formar papulitas rojas. Se van llenando de líquido hasta formar unas ampollas que finalmente se vuelven costras. Lo habitual es que empiecen en cara, pecho y espalda, y luego pasen al resto del cuerpo. Es característico de la varicela que coexisten manchas, pápulas, ronchas y costras, es decir, lesiones en diferentes fases, pues aparecen como en “oleadas”.

Las erupciones se pueden acompañarse por otros síntomas, como fiebre, dolor de cabeza o de cuerpo, dolor de garganta, cansancio, y pérdida de apetito. Algunos niños pueden tener otros síntomas inespecíficos, como náusea, vómito o diarrea.

En ocasiones pueden existir complicaciones, como infecciones de la piel, deshidratación, neumonía o hasta encefalitis.

La mejor prevención es la vacuna contra varicela. Provee una buena protección, y pocos son los que se enfermarán cuando están protegidos, y generalmente sus síntomas serán mucho más leves. Puede ser de ayuda incluso cuando ya ha habido contacto con un enfermo.

Cuando ya tenemos al niño enfermo, entre las medidas preventivas se incluyen lavarse y lavarle frecuentemente las manos y cortarle las uñas, evitar el rascado con distractores o medicamentos recetados por el médico, cuidarlo del clima extremoso y dar a beber abundantes líquidos. En caso de niños con riesgos como desnutrición, problemas inmunes, mayores de 12 años o muy pequeños, o cualquier otro riesgo, deben acudir al médico. Debemos recordar que cuando se requiere tratamiento antiviral, el inicio oportuno es vital, y mientras más pronto se inicie más ayudará.

varicela3