La varicela es una enfermedad ocasionada por el virus Varicela-Zoster. Se caracteriza por ocasionar la aparición de lesiones en la piel que ocasionan mucha comezón, fiebre y decaimiento.

Es una enfermedad muy contagiosa en todas las personas que no han sido vacunadas; que afecta principalmente a los niños, y en ocasiones puede ser grave, ocasionando diversas complicaciones principalmente en ancianos, bebés o personas con problemas inmunes.

A modo de ejemplo, cada año se enferman en los Estados Unidos unos 4,000,000 de personas, de ellas más de 10,000 se hospitalizarán, y unas 100-150 morirán.

La duración es variable, pero en general dura entre cinco y diez días. La varicela se transmite cuando el enfermo estornuda o tose, o tocando las erupciones.

Los síntomas incluyen erupciones en la piel, que empiezan como pequeñas manchitas rojas que se levantan hasta formar papulitas rojas. Se van llenando de líquido hasta formar unas ampollas que finalmente se vuelven costras. Lo habitual es que empiecen en cara, pecho y espalda, y luego pasen al resto del cuerpo. Es característico de la varicela que coexisten manchas, pápulas, ronchas y costras, es decir, lesiones en diferentes fases, pues aparecen como en “oleadas”.

Las erupciones se pueden acompañarse por otros síntomas, como fiebre, dolor de cabeza o de cuerpo, dolor de garganta, cansancio, y pérdida de apetito. Algunos niños pueden tener otros síntomas inespecíficos, como náusea, vómito o diarrea.

En ocasiones pueden existir complicaciones, como infecciones de la piel, deshidratación, neumonía o hasta encefalitis.

La mejor prevención es la vacuna contra varicela. Provee una buena protección, y pocos son los que se enfermarán cuando están protegidos, y generalmente sus síntomas serán mucho más leves. Puede ser de ayuda incluso cuando ya ha habido contacto con un enfermo.

Cuando ya tenemos al niño enfermo, entre las medidas preventivas se incluyen lavarse y lavarle frecuentemente las manos y cortarle las uñas, evitar el rascado con distractores o medicamentos recetados por el médico, cuidarlo del clima extremoso y dar a beber abundantes líquidos. En caso de niños con riesgos como desnutrición, problemas inmunes, mayores de 12 años o muy pequeños, o cualquier otro riesgo, deben acudir al médico. Debemos recordar que cuando se requiere tratamiento antiviral, el inicio oportuno es vital, y mientras más pronto se inicie más ayudará.

varicela3

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *